CEREZAS QUE SABEN A CEREZAS
No todas saben igual.
Estas saben a lo que tienen que saber.
Dulces, pero con carácter.
Firmes.
De las que crujen al morder.
De las que te obligan a parar un segundo.
No es suerte.
Es el cuidado.
El tiempo.
Y recoger solo cuando están listas.